“Con las mismas penas serán sancionados quienes
consuman dichas drogas en lugares o recintos privados,
si se hubiesen concertado para tal propósito.”

(Ley N° 20.000. Diario Oficial de la República de Chile, Santiago, Chile, 16 de febrero de 2005)

Por un instante imaginen ser nombrados parte del jurado en una competencia donde se busca premiar al cultivador que muestre la mejor cosecha…
Si les gusta el Cannabis, lo más probable es que más de alguna vez soñaron con esa posibilidad.
Ahora les puedo contar qué pasa cuando este sueño recurrente entre los amigos del cannabis se hace realidad:
Por supuesto, existe una especie de sensación eufórica al momento de recibir la noticia, supongo que ganarse la lotería debe ser similar. Un buen golpe de Sativa diría yo.
Después la mente comienza a prepararse, te pones ansioso, no sabes si tienes lo que se necesita para cumplir la misión, quieres que empiece, los nervios reemplazan esa euforia inicial (me entienden que hablo de cannabis, nervios que no estresan, nervios como los de un primer beso ya pactado).
Llegado el día de evaluar las muestras, me lleno de seguridad para sentarme a la mesa, me siento preparado y con la tolerancia suficiente para catar las muestras en competencia.
…pero mis dudas llegaron por otro lado…
¿Quién soy yo para decirle a un orgulloso cultivador que sus frutos no cumplen con las expectativas? Yo no soy el cultivador más experimentado, ni el más estudiado, tampoco tengo los mejores equipos, pero ahí estaba.
También comienzan otros cuestionamientos, ves una muestra y comienzas a rearmar su historia… ¿sería de exterior?, ¿sería abonada?, ¿sativa?, ¿3 meses de curado? Y tras esa historia está el cultivador, una persona que dedicó su tiempo y esfuerzos a conseguir el fruto que tienes frente a ti. ¿Será su primera cosecha?, ¿habrá enviado los pocos gramos que cosechó?, ¿cuánta gente disfruta junto a él sus flores?
A medida que van pasando las muestras, siento que gano más y más experiencia, siento que cada detalle que hace una muestra diferente a la otra me da una nueva perspectiva del cultivo, que cada palabra o concepto discutido entre los jueces me aclara un nuevo punto.
Se terminan las evaluaciones del jurado, los jueces cumplimos nuestra tarea pero aún no se determinan los mejores, aún deben pasar por el escrutinio del resto de los cultivadores. Pero siento que ya todos hemos ganado, nos ganamos un espacio donde todos pueden ganar experiencia.
Y en la última jornada es donde se muestra en toda su magnitud ese espacio ganado con la pasión propia de los cultivadores. Un gran trabajo de la organización permitió disfrutar de un lugar magnifico para quienes asistieron y, gracias a los colaboradores, todos los participantes fueron atendidos como reyes. Piscina, cancha, buena comida, música en vivo y más de 150 personas para compartir.
Con las mejores condiciones, solamente quedaba compartir y disfrutar de una actividad que nos permite acercarnos como cultivadores, comparar métodos, discutir técnicas, hablar de cannabis y crear vínculos.
Finalmente hubo campeones, la copa se fue a casa del mejor cultivador de esta versión, las medallas y galvanos están en manos de quienes las merecen. Pero todo el que fue puede considerarse un ganador, ganamos nuestro lugar para compartir experiencias en cultivo.
¿Y que nos deja esta copa? A mí entender, deja una gran tarea:
Mantener y mejorar el encuentro para que sea siempre un desafío para todos los cultivadores, que en cada versión el nivel de los competidores sea mayor, que sea un orgullo ser parte de esta actividad. Que en cada versión los competidores vayan mejor preparados y sus muestras reflejen su dedicación y esfuerzo de meses para obtener el mejor fruto.
Entonces, ¿te la perdiste?, ¿crees que tus frutos pueden ganar?, ¿competiste y no ganaste?, ¿quisieras ser juez?
En lo personal, espero con ansias la próxima versión, ya sea como juez, competidor, invitado, o si debo aprender a cantar para ir con la banda, no me perderé la Tercera Copa de ADC.
Y por si aun se lo preguntan…nunca había probado tanto filete de primer corte junto, un sueño hecho realidad.

por Carlos Jara, Growshop Taboo